-Moraleja-dijo el narrador-: la locura es una flor en llamas. O en otras palabras, es imposible inflamar las cenizas muertas, frías, viscosas, inútiles y pecaminosas de la sensatez.
Angela Gorodischer
en La resurrección de la carne.
6.2.12
No sé por qué
Hay días que se presentan nauseabundos
a pesar de la mañana inocente
del mar dorado
la rueda de la bicicleta zumbando al rozar el freno
el pan caliente
del olor de las azucenas
de la amphelopsis
el pajarito de pecho celeste
el dulce casero
o el ladrido de un perro.
Hay días en que mi fe se desvanece
y me digo que no voy a creer más en la gente
juro y perjuro que me hace mal darles
el mínimo crédito
la menor chance.
Tanto es lo que me duele que pasaría sola el resto de mi vida.
Como Ginés, el farero aquel, de La Graciosa.
2.2.12
Muchos esperan que resistas
No hay caso, esta música me acompaña desde ayer. El otro día hablamos de la película con Ana, quizá fue un presagio, quizá un hilo dorado que une historias, notas, resistencias, amores , dolor, vida.
La vida es bella hermanito mío, ya verás dice la canción, ya verás cómo a pesar de los pesares, es bella.
Acordate de lo que te escribí anoche, pensando en vos. Siempre, acordate.
Necesitaré tu alegría. Tus libros. Tu señalamiento. Tu camino.
Yo aún estoy en él. La maravilla es que vos también.
En ese camino que no nos pudieron borrar, que no pudimos torcer, aunque a veces nos pareció que estaba perdido , de tanta niebla que había entre nosotros.
No hay más palabras chico que éstas, las que te canta a vos hoy, una de las mejores intérpretes de las palabras de Goytisolo.
A Coco.
La vida es bella hermanito mío, ya verás dice la canción, ya verás cómo a pesar de los pesares, es bella.
Acordate de lo que te escribí anoche, pensando en vos. Siempre, acordate.
Necesitaré tu alegría. Tus libros. Tu señalamiento. Tu camino.
Yo aún estoy en él. La maravilla es que vos también.
En ese camino que no nos pudieron borrar, que no pudimos torcer, aunque a veces nos pareció que estaba perdido , de tanta niebla que había entre nosotros.
No hay más palabras chico que éstas, las que te canta a vos hoy, una de las mejores intérpretes de las palabras de Goytisolo.
A Coco.
29.1.12
Limpieza
El taxi partió llevándose la silueta del chiquitín llorando y saludando al mismo tiempo. Yo hice lo mismo hasta que lo perdí de vista.
Me di vuelta y estaba el perro abandonado y mi hijo mirándome.
Buf...qué bajón, dije secándome la cara. Vamos a darle de comer a este perro, parece que tiene una pata quebrada.
Entré dispuesta a no pensar. Sabía que si me quedaba con la imagen del Rufo en el taxi, mi domingo acabaría en la cama. Y se venía tormenta. Y se venían los pendorchos, como les dijimos en joda con la madre del Rufo a los jóvenes que poblarían la casa desde el lunes.
Mientras buscaba qué darle al perro, pensaba en el cambio de sonidos que se produciría al día siguiente. Con suerte rock'n roll y risas. Pero eso era al otro día. Dejaría que el tiempo me dé la sorpresa.
Encontré unas galletas que dejó el Rufo mordisqueadas. Esto le va a gustar, pensé. Si le gusta al Rufo, que es casi un cachorrito, con sus instintos abiertos, su franqueza, su inocencia...Le llevé al perro las galletas. Mi hijo me dijo que a los perros les hace mal el chocolate. Si tiene que morir, que muera con un poco de placer en la boca, le contesté, mientras las partía adelante de su hocico. El perro se las manducó todas desesperado. Me reí de la idiotez de haberlo perseguido con un bote de agua en la mano que rechazaba todo el tiempo. Hambre. Tenía hambre! No sed. Qué tontos que somos los grandes a veces. Qué tontos los humanos, los que ya dejamos de ser cachorros.
Me metí en la casa y miré la hora. Faltaba poco para la salida del micro. Ojalá viajen bien, pensé. Ojalá el Rufo haya dejado de llorar y se duerma.
Inmediatamente comencé con el operativo limpieza que le había prometido a la madre del Rufo. Para que mañana los pendorchos tuviesen la casa en orden...qué buena palabra...pendorchos! ¿Sería por pendejos y cabezas de corcho? Habría que ver, qué quiso decir la madre del Rufo al llamarlos por ese mote.
Agarré las sillas y las empecé a subir, una por una a la mesa de la cocina, lenta y meticulosa. Quería extender la limpieza lo máximo posible. Tan larga como el viaje del Rufo y su mamá. Así ya, cuando terminara, me iba derecho a la cama y no lloraba más. Ellos ya estarían lejos y yo, volvería al silencio, a mis libros y escritos. A mi soledad compartida con adolescente.
Y limpié, limpié, y limpié, hasta lo más pelotudo. Hasta la botella de aceite de oliva. Así de obsesiva me puse. Cada tanto miraba la hora y pensaba por dónde andaría el micro. Ni un mate. Ni un trago de nada. Limpié hasta que me ardieron los pies. Hasta que se me acalambraron los dedos. Hasta que el olor a cera y lejía sellaba los ambientes. Se fue haciendo de noche y yo cada vez más contenta. Lo lograría. Llegaría con ellos a mi cama. Ellos a su casa. Yo a mi cama. Borrón y cuenta nueva.
Así fue como pasé toda la tarde. Recogiendo pedacitos de historias que vivimos. Sonidos desperdigados por la casa. Olores que el Rufo ya no emanaría. Ni el Rufo ni su madre.
Llegué a las nueve. Me duché y vi el cielo que ayer mirábamos los tres. Ese cielo con una luna africana o musulmana. Ese cielo tan Magritte que cobijaba dos estrellas. Parecía el Rufo y nosotras dos. Los tres en el cielo de un atardecer de verano que nunca, yo sé, nunca lo vamos a olvidar.
Al Rufo y su madre, a B y K. Los voy a extrañar.
Me di vuelta y estaba el perro abandonado y mi hijo mirándome.
Buf...qué bajón, dije secándome la cara. Vamos a darle de comer a este perro, parece que tiene una pata quebrada.
Entré dispuesta a no pensar. Sabía que si me quedaba con la imagen del Rufo en el taxi, mi domingo acabaría en la cama. Y se venía tormenta. Y se venían los pendorchos, como les dijimos en joda con la madre del Rufo a los jóvenes que poblarían la casa desde el lunes.
Mientras buscaba qué darle al perro, pensaba en el cambio de sonidos que se produciría al día siguiente. Con suerte rock'n roll y risas. Pero eso era al otro día. Dejaría que el tiempo me dé la sorpresa.
Encontré unas galletas que dejó el Rufo mordisqueadas. Esto le va a gustar, pensé. Si le gusta al Rufo, que es casi un cachorrito, con sus instintos abiertos, su franqueza, su inocencia...Le llevé al perro las galletas. Mi hijo me dijo que a los perros les hace mal el chocolate. Si tiene que morir, que muera con un poco de placer en la boca, le contesté, mientras las partía adelante de su hocico. El perro se las manducó todas desesperado. Me reí de la idiotez de haberlo perseguido con un bote de agua en la mano que rechazaba todo el tiempo. Hambre. Tenía hambre! No sed. Qué tontos que somos los grandes a veces. Qué tontos los humanos, los que ya dejamos de ser cachorros.
Me metí en la casa y miré la hora. Faltaba poco para la salida del micro. Ojalá viajen bien, pensé. Ojalá el Rufo haya dejado de llorar y se duerma.
Inmediatamente comencé con el operativo limpieza que le había prometido a la madre del Rufo. Para que mañana los pendorchos tuviesen la casa en orden...qué buena palabra...pendorchos! ¿Sería por pendejos y cabezas de corcho? Habría que ver, qué quiso decir la madre del Rufo al llamarlos por ese mote.
Agarré las sillas y las empecé a subir, una por una a la mesa de la cocina, lenta y meticulosa. Quería extender la limpieza lo máximo posible. Tan larga como el viaje del Rufo y su mamá. Así ya, cuando terminara, me iba derecho a la cama y no lloraba más. Ellos ya estarían lejos y yo, volvería al silencio, a mis libros y escritos. A mi soledad compartida con adolescente.
Y limpié, limpié, y limpié, hasta lo más pelotudo. Hasta la botella de aceite de oliva. Así de obsesiva me puse. Cada tanto miraba la hora y pensaba por dónde andaría el micro. Ni un mate. Ni un trago de nada. Limpié hasta que me ardieron los pies. Hasta que se me acalambraron los dedos. Hasta que el olor a cera y lejía sellaba los ambientes. Se fue haciendo de noche y yo cada vez más contenta. Lo lograría. Llegaría con ellos a mi cama. Ellos a su casa. Yo a mi cama. Borrón y cuenta nueva.
Así fue como pasé toda la tarde. Recogiendo pedacitos de historias que vivimos. Sonidos desperdigados por la casa. Olores que el Rufo ya no emanaría. Ni el Rufo ni su madre.
Llegué a las nueve. Me duché y vi el cielo que ayer mirábamos los tres. Ese cielo con una luna africana o musulmana. Ese cielo tan Magritte que cobijaba dos estrellas. Parecía el Rufo y nosotras dos. Los tres en el cielo de un atardecer de verano que nunca, yo sé, nunca lo vamos a olvidar.
Al Rufo y su madre, a B y K. Los voy a extrañar.
28.1.12
Conozco cada flor
Conozco cada flor, piedra, maullido, viento.
El sol de la mañana abrumando a mis hermanas azucenas. ¿Cuándo ellas se dejaron seducir por el sol? Cuándo que no pude defenderlas?
Sé del perfume de ellas en todo su esplendor. A la noche. Recién entonces vomitan su placer de azúcar imantando enamorados, niños, viejos a tiempo de morir. Los arrastran por rieles voluptuosos de profundidades nunca antes percibidas. Ellas están aquí desde mi abuelo. Así me contó mi padre. Eso le digo a mi hijo.
Una azucena es una hermana, que espera mi visita todos los febreros. No hay poder humano que me absuelva de mi pacto.
Prefiero quedar asilada de los hombres, de los rústicos y nobles, de los propietarios que cacarean a Marx, como una canción de cuna en la que creen, como un rezo sin sentido cuando el muerto se nos deshace en el último aliento y nuestras manos ya no lo sujetan, prefiero ser acusada por un clan o una familia de invasora, prefiero el silencio de un adolescente enjuto y retirado del mundo, antes que ver a una de mis hermanas pisoteadas, aunque sea por pie pequeño, aunque sea sin maldad, por puro descubrimiento del placer de caminar en el cielo pisando sus lanzas que no hieren.
Conozco cada piedra, maullido, viento.
Me duelen las chapas golpeadas por la higuera del vecino.
Por qué no alienta a sus brazos a moverse en otro sentido. Por qué no deja de hostigarme, de golpear mi techo aprovechando la furia del viento bendito?
Los buenos vecinos han muerto como los eucaliptos, sólo queda alguno escondido. Me rodean nuevos e ingratos. Jóvenes familias que nada saben de tradiciones y pioneros, pero tampoco se interesan por acusar el pasado ni celebrar la memoria. Por respirar cuando el aire, el viento, el mar, nos trae su recuerdo de pescadores “madrugantes”, nos remonta a la locura de una abuela triestina aullando a su hombre sin sentido, nos inflama de estrellas y las nubes corren a esconderse, a morir en el mar, tan blancas ellas que les avergüenza competir con el brillo de esos soles nocturnos, que aquí se ven, no se adivinan, aquí laten en el azul cuando mi hermano mayor, el viento, hace sonar el álamo, el nogal, y la higuera que resiste, en una sinfonía opiácea, monótona, ruda, para el que sólo quiere escucharse a sí mismo, para el que se festeja cada día, creyéndose eterno, para el que no quiere ser manchado por la vida, sólo vestirse de ella, de vez en cuando, y mostrar que es un vivo más en ese mundo tonto, sin destino, el mundo fatuo, artificial, del sin sentir , de la carcajada fácil arriada por el champagne brut.
Conozco cada piedra, maullido, viento.
Sé de este camino de piedras rojas. Sé como se hizo. Quiénes. La alegría del esfuerzo compartido. La alegría verdadera del estar de un mismo lado y compartir, no sólo el pan, sino el trabajo.
Padre, hija, nieto. Trayendo las lajas viejas de un bordeau oscuro, haciendo más fácil el camino de los que llegan, amparando la hierba tierna de las pisadas groseras . Las lajas que pensamos no servían ya, sirvieron, las reciclamos en su función . Y se pusieron ropas nuevas, se asentaron en la tierra con arena, lluvia y tiempo, con un martilleo nivelador, que fue festejado, aplaudido y ribeteado de risas , qué lindo es el trabajo en familia!
Fue el último. La última cooperación de tres generaciones. Cruza el parque en diagonal. El rocío vuelve perlada su superficie. El sol la seca. Los inviernos pasan, las flores de los ciruelos las llenan de pequeños copos blancos, diminutos y frágiles que salpican el bordeau durante un tiempo, después el viento y su aullido se las lleva. Después el sol del verano las seca, el otoño las llena de crujidos dorados, y ellas siguen benévolas y fieles, dejándose pisotear, sacrificando su lomo viejo, para que el verde pasto crezca, joven y fuerte, almohada de cabezas cansadas, de amantes ebrios de luna menguante, de estupidez veinteañera , botellas de cerveza, recogidas al sol de la mañana que borra todo vestigio de excesos , furia, y seducciones.
Conozco cada flor, piedra, maullido, viento.
Sé de los gatos y sus recorridos, sé de cómo buscan su almuerzo, hermanos de las ratas más abyectas , sé que destrozan todo y orinan territorios, sé que cazan pájaros subidos a las ramas de los árboles, sé cuáles están viejos ya, cuáles gritan para parir, cuáles se dejan acariciar, y cuál está por morir.
Todo, todo lo que acabo de nombrar, cada flor, piedra, maullido, viento, me recuerda que estoy viva, que en nuestro vínculo de lágrimas, risas, edades y sucesos, todo fue compartido. Es en este lugar que siento un cobijo sin rejas, al amor sin límites, el llanto sin reproches.
Este , sin duda, con sus flores, piedras , maullidos y viento, es el mejor lugar para defenderme de la hipocresía de mi propio mundo.
24.1.12
Vida perfumada
Recuerdo cuando era así.
Pielcita suave y sonrisa.
Pura, sin dientes, leche.
Las azucenas, como el ciruelo nos regala su resina, nos regalan el olor punzante punzante...
Glorioso perfume de verano. Febrero se adelanta y nos ilumina.
El pequeño me recuerda cuando él dibujaba,
cuando olía las azucenas de igual a igual.
Yo sigo casi de la misma manera.
Él cambió.
Pasaron varios febreros, varios bisiestos, y nos aunamos en palabras, gestos, lugares.
Nos distanciamos en decisiones, nos bifurcamos como dos ríos, nacidos de un mismo caudal.
Y así vamos por la vida.
Oliendo azucenas.
Arrancando resinas del ciruelo.
21.1.12
Revolución o azucenas
Hay un momento en que la pesadez del aire entra en el adentro. No sé ya a esta altura cómo llamarle a ese adentro. Recuerdo, futuro, alma, estado, vida.
No sé bien. Un momento en que todo lo que iba en una dirección se parte. Se vuelve confuso y distinto.
Revolución, dije anoche sin querer. No era la palabra que él había usado. Eran otras que no podía recordar. Pero me salió revolución.
Revolución, dije anoche sin querer. No era la palabra que él había usado. Eran otras que no podía recordar. Pero me salió revolución.
Los ojos de él , después, mirando en la oscuridad. Sonriéndo como para que lo escuche reírse de mí. Sonriéndole a la vida que no entiende pero que está segurísimo de entender. Sonriéndole a una palabra que como las alas de la mariposa provocó el tsunami. La que comenzó la grieta donde nos hundimos. Donde me hundí.
Soñé bestias pisoteando semillas y brotes nuevos. Florcitas recién paridas. Pajaritos que cantan a la mañana. Arrebatos y corridas. Balazos. Muertes y asesinos.
No es casual que yo haya dicho soy feliz y que se desate ese mar de sal con vinagre para que trague , una y otra vez, una y otra vez, como el pequeño revolcado entre las olas, el otro día, cuando el mundo deja de ser mundo para volverse útero salino arriba y abajo, cuando no hay horizontes que aclaren nada y testifiquen que pisamos lo que pisamos y alzamos los brazos al sol, al cielo, al aire y la lluvia, para tocar alguna estrella perdida en el cuadro de nuestro pasar por esta tierra.
¿Qué puedo decir que no empañe más la situación comenzada por la palabra revolución?
¿Soy culpable de haberla dicho? ¿Soy culpable de mi memoria tonta que pierde cabos sin atarlos? ¿Culpable de querer unir con sonrisas algo que lastima y lastima?
Dedo en la llaga, caída de la bicicleta, electricidad fatal, altillo alto. ¿Cuántas cosas pueden variar un destino en un segundo? ¿O es que ese destino ya estaba prefijado y nosotros sólo vamos avanzando hacia ese final?
A las rosas blancas no les importa si hoy es sábado, o el aire es pesado, no les importa qué fue lo que se dijo ayer. Avanzan imperceptibles hacia arriba y afuera, buscando luz, abriendo pimpollos de verano, contradiciendo las estaciones.
Pronto también ,si el peso del aire sigue acumulando calor y agua , vendrán las azucenas. Desparramarán el grosor de su perfume de ala ancha por todo el jardín, a la noche y durante el día. Las podremos oler y reunirnos en un mismo gozo. Y quizá ya no hagan falta las palabras para entenderse. Quizá el recuerdo, futuro, alma, estado, vida, se vuelva uno, uno otro, como decía el más pequeñito de la casa ayer.
Uno otro unidos por un olor, un perfume, que desde siempre nos unió. Nos marcó. Y son esas cosas nomás lo que importen, la revolución quede marchita en un bolsillo de lavandas, y el dolor se apacigüe con el canto de los pájaros.
Uno otro unidos por un olor, un perfume, que desde siempre nos unió. Nos marcó. Y son esas cosas nomás lo que importen, la revolución quede marchita en un bolsillo de lavandas, y el dolor se apacigüe con el canto de los pájaros.
4.1.12
Buenas intenciones
El sonido del teléfono la despertó. Tanteando entre las sábanas como una ciega atendió. El hola quedó colgando en el aire de la habitación en penumbras. Tardó en darse cuenta que era un mensaje de celular. Sonrió pensando en la trampa que se había jugado. Cuando eligió el Old Phone y sacó el de Caribbean Tropic , no tuvo en cuenta que le pasaría lo de ahora. Era sólo un mensaje de texto, pero ese sonido , de teléfono viejo sonando, estaba grabado en su memoria indefectiblemente. Ahora atendería los mensajes de texto tan rápido como los llamados. No sabía bien por qué siempre conservó esa culpa de un teléfono sonando sin ser atendido. Pero la llevaba consigo. No lograba hacer oídos sordos. Quién sabe, le decía a su hermana años atrás, quién sabe quién quiere decirme qué. Quién sabe. Un teléfono salva vidas, había leído en las publicidades de telefónica cuando dejó de ser ENTEL. Quién sabe.
Hoy lo sabía. No era nadie a punto de colgarse de un árbol. Nadie reclamaba su presencia en ningún lado desesperadamente. Sólo un mensaje de texto que decía: a todos mis amigos, les deseo un muy feliz año nuevo y que se cumplan todos sus deseos.
Hoy era el último día del año. Había pues que disfrutarlo. Que exprimirlo.
Lo sintió en la calle, cuando salió a hacer las compras para llenar su heladera. La gente deambulaba por las tiendas con ojos desorbitados, necesitaba encontrar eso que buscaba, en algún lado lo habría de conseguir. Antes de que termine el año. Mañana todo sería distinto.
Sí , distinto, se dijo. Sabía que no era cierto, pero se lo dijo, como contrariando una vieja fórmula que como el sonido del Old phone de su celular, guardaba en su memoria. Todos los días son iguales. Las estrellas siguen girando. El sol saliendo. Y la lluvia formando charcos. Mañana, sabía, no habría cambiado nada. Sin embargo se dijo que sí. Que por qué no. Que debería aprender a confiar. En horas comenzaría el nuevo año. Ella sería una más de las que esperan ilusionadas el cambio. Como el estreno de algo. Se daría un gusto para acabar bien. O dos. No sabía. Miró el puesto de flores y sonrió. Algo distinto se dijo.
Caminó bajo el sol un par de cuadras. Había un fiambrería nueva en el barrio donde vendían queso brie. Eso. Se compraría un poco de queso brie. Y pan negro. El dulce ya lo tenía.
Caminaba firmemente hacia su destino, no soportaba la idea de encontrar su deseo cerrado, pero mirá qué tonta… llamarle destino a la fiambrería. No. Apuró el paso. Dejó de ver vestiditos de verano. Frescos , livianos, a la moda. Ella nunca iba a la moda. Bah, antes sí. Sí? Bueno, no importaba mucho eso ahora. La cuestión era llegar rápido a la fiambrería y ver la horma de brie. Sería feliz el último día del año. Eso le abriría la puerta de la felicidad en el año que llegaba, quién sabe si la cosa era más fácil de lo que suponía.
Abrió la puerta y se dio cuenta que para la felicidad hay que sacar número. Y esperar. Como todo buen vecino. ¿Por qué número van?, pregunto amable. Diecisiete papelitos la separaban de su felicidad en forma de brie. Sí, estaba dispuesta. Por qué no. Ahora no se iba a echar atrás. El que quiere celeste que le cueste. Al final nunca probó a ser igual a los que criticaba. Siempre invertía los planes. Así nunca su vida tomaría el rumbo que debería. Espero mirando niños ajenos. Sonriéndole a los fiambres. ¿Tan poco esfuerzo daría resultado? Claro que sí. Pensó en ir a la vereda a fumarse un cigarrillo. Los dejó en la cartera. Anoche. Cuando llegó no fumó. Era muy tarde. Se metió entre las sábanas y leyó un rato hasta que amaneció. No fumó. Los cigarrillos ahora estaba en la cartera colgada de la silla de la cocina. Bueno, era un buen signo. A esperar como todos. Ahí estaba el secreto. No haría nada que los demás, los normales, los felices, los desorbitados por comprar en el último minuto, no hicieran. Eso. Una más.
Le encantó como el dueño de la fiambrería se saludaba con un hombre gordo con una nenita. Le hizo acordar a su viejo. La sonrisa, el augurio, la honestidad, el laburo, después la sidra y las lágrimas de emoción por un año más. Así era antes. Así sería ahora. Retomaría ese hilo roto que no se acordaba bien cuando fue que se cortó, ni por qué. Y con su brie y su normalidad sería, como todos, feliz.
Llegó a su casa habiéndose comprado un short que vio en liquidación. La empleada le dio una bolsa tan linda, con flores… y una cinta preciosa. Pero no hace falta!, se escuchó decirle, te va a salir más cara la bolsa que el short! Qué estúpida. Siempre ese sentimiento de culpa venía a alborotarle los deseos. Una vez que se le estaban dando bien las cosas…¿qué le importaba si le salía más caro o más barato, qué sabía ella cuánto costaba el short en realidad, si quizá lo hacía alguna inmigrante mal paga y en negro, con un vaso de gaseosa y un ventilador cerca, quizá hacía 100 o 200 de estos shorts por día, y le pagaban dos mangos ¿y los nenes?... sus nenes andarían entre las máquinas de coser, aspirando ese hilo que condensaba el aire, y . No es nada, le escuchó a la empleada. ¿Te puedo pagar con tarjeta? Síiii! Ah, qué bien. Buena chica la empleada. Esto es tuyo. Gracias! Y buen año! . Eso, para vos también, felicidades! Dijo, y salió con su bolsa hermosa, al sol, a los ojos desorbitados de un pasado el mediodía del último día de año.
Se reía. Se sentía tan integrada a ese mundo de normales , tan fácil le era todo, tan lindo. Saludó a la florista, y se sintió un poco culpable de no comprarle , pero la florista le devolvió el saludo y le dijo buen año. No, si esto de cambiar no era tan difícil. Cada vez se convencía más.
Llegó a su casa, y puso el brie y el pan negro sobre la mesa. Sacó el dulce de la heladera. El jamón. El jamón estaba en paquete cerrado. De papel, como a ella le gustaba. Mmmm…qué bien! Como antes! Nada de plástico. Abrió el paquete de papel y sin darse cuenta tiró el del pan negro con semillas al suelo. Sonrió. Vamos che, se dijo, no empecemos. Levantó el paquete, le sacó el alambrecito celeste que lo cerraba y esta vez cayó el alambrecito . Ma que me importa, dijo mirando al alambre sobre las baldosas. Le pongo otro, no lo pienso levantar. Sacó dos rodajas de pan y metió la mano en el paquete de fiambre para sacar unas fetas. ¿Por qué se pega el fiambre? Por qué lo cortan tan finito! ...o quizá esté viejo. Lo olió. Rico olor. Ah, ya sé, me pongo el short y desayuno. Mientras el agua del mate se termina de calentar. Se puso el short. Se vio las piernas blancas. Parecía un pavo. ¿Así son los pavos de año nuevo, o esos son los del día de gracias a los que Obama les perdonó la vida? Bueno, las piernas blancas pero el short tiene lindo estampado. Se estaba mirando el culo subida al bidet del baño cuando escuchó el sonido de la pava. Ma sí, se me hirvió el agua. Apagó la luz del baño y le sacó la etiqueta al short. Llegó a la cocina y apagó el fuego. Levantó el alambre celeste. Sacó dos jirones de jamón y los puso uno en cada rodaja de pan. Cortó una feta de brie, la dividió en dos y la repartió sobre el jamón. El dulce. Una cucharita para el dulce. Se dio vuelta y quiso abrir el cajón de los cubiertos . Atascado. Pero la putaquemeparió! Metió la mano como pudo. Tanteó. Qué mierda es lo que…acercó una silla y se sentó. No encontraba lo que lo trababa. Tironeó fuerte y vio que la madera cedía. Así no lo voy a conseguir, se dijo. Así voy a romper todo.
Sacó la mano y se la miró, tenía marcas rojas y le temblaba por el esfuerzo. ¿Y sin dulce? Ma sí. Se levantó de la silla y buscó las rodajas de pan. Agarró una y de dio un mordisco. Así no es la cosa! No me va a poder, quiero mi pan con jamón, el brie y el dulce . Todo junto . Así. Como en un giro de taekwondo se dio la vuela y tiró fuerte del cajón de los cubiertos. Tenía la rodaja de pan entre los dientes apretados y se le cayó el brie primero sobre su teta y después siguió camino hasta el piso. El jirón del jamón todavía colgaba de su boca junto al pan. Saltó la madera del mueble y se quedó con el cajón en una mano. Los cubiertos tapaban el brie. Con la otra mano se quitó el pan con jamón de la boca. Lo tiró ahí, sobre la mesada. Apoyó el cajón vacío sobre la silla. Agarró una cucharita del piso. Abrió el dulce y sacó un poco. Se lo puso al pan. Mordió.
El sonido del celular comenzó a sonar con el nuevo ritmo. El old phone. Sería otro amigo deseándole felicidades. O quizá alguien que se quería colgar de un árbol. ¿Y? ¿Alguno le iría a arreglar su despelote de cubiertos, alguno le devolvería el brie al pan, le podría agua fría al agua hervida? ¿Entonces?
Miró el reloj. Nadie se suicida a esta hora, pensó. Es la hora de la siesta. Se fue al dormitorio todavía en penumbras. Se deslizó entre las sábanas. Mañana sería distinto.
1.1.12
A estrenar
Estoy como nena que cumple años esperando a los invitados.
Mi ansiedad supera mi contento. ¿Cómo hago para estrenar un año sin fallar?
Ayer mismo escribía que todo daba igual, hoy veo las fotos del 2011, los videos...¿Cuándo viví todo eso? ¿En un año nada más?
Tengo la sensación de habérmela pasado en cama.
Más depresión que fortuna.
Pero no.
Para algo está el registro que hoy me muestra que he vivido.
Sin ganas casi siempre, pero lo hice.
Lo ideal sería mostrar todas las fotos y los cortos que filmé, el libro que publiqué, las pinturas que realicé, pero ni eso, digo, hace falta.
Porque si no me voy a quedar en un pasado, reciente, pero pasado.
Y no tengo ganas.
Hoy hay luz
la gata está tranquila después de los petardos
mi hijo duerme
no hace calor
no hace frío
tengo mis cicatrices que van curando
una tía hermosa que tuvo la delicadeza de pedirle a la panadera me hiciera el postre que más me gusta,
uno típico esloveno
a ella ya no le dan las manos.
Tomamos sidra anoche mirando a mi tío dormir en el sillón.
Ella no lloraba.
Sólo lo miraba a cada rato, como constatando que no había muerto.
Cuando despertó le extendió la mano.
Feliz año viejo, dijo.
Feliz repitió él. Y sonrió, con una sonrisa ida de 89 años.
¿Amor? no sé... hay tanto sacrificio en el amor.
No sé si yo tuve ese amor.
Pero no me puedo quejar.
Por lo tanto sigo.
Tengo amor del bueno, del tóxico,
del domesticado, del enfermo, del apasionado,
del increíble, del santo, del funámbulo, del violento
del tremendo, del caro.
Tengo amor entonces.
El mate frío al lado y cigarrillos.
El lujo de cualquier condenado, de pobre encerrado.
Veo una cortina de colores que se vuela con el viento
parece viva.
Pies. Pequeños. Sin deformaciones. Y a mis pies la gata duerme.
Hay silencio de primero de año.
Amigos que esperan.
Hay queso para comer. Y pan.
Waifai. Un año a estrenar.
¿Qué más?
Mi ansiedad supera mi contento. ¿Cómo hago para estrenar un año sin fallar?
Ayer mismo escribía que todo daba igual, hoy veo las fotos del 2011, los videos...¿Cuándo viví todo eso? ¿En un año nada más?
Tengo la sensación de habérmela pasado en cama.
Más depresión que fortuna.
Pero no.
Para algo está el registro que hoy me muestra que he vivido.
Sin ganas casi siempre, pero lo hice.
Lo ideal sería mostrar todas las fotos y los cortos que filmé, el libro que publiqué, las pinturas que realicé, pero ni eso, digo, hace falta.
Porque si no me voy a quedar en un pasado, reciente, pero pasado.
Y no tengo ganas.
Hoy hay luz
la gata está tranquila después de los petardos
mi hijo duerme
no hace calor
no hace frío
tengo mis cicatrices que van curando
una tía hermosa que tuvo la delicadeza de pedirle a la panadera me hiciera el postre que más me gusta,
uno típico esloveno
a ella ya no le dan las manos.
Tomamos sidra anoche mirando a mi tío dormir en el sillón.
Ella no lloraba.
Sólo lo miraba a cada rato, como constatando que no había muerto.
Cuando despertó le extendió la mano.
Feliz año viejo, dijo.
Feliz repitió él. Y sonrió, con una sonrisa ida de 89 años.
¿Amor? no sé... hay tanto sacrificio en el amor.
No sé si yo tuve ese amor.
Pero no me puedo quejar.
Por lo tanto sigo.
Tengo amor del bueno, del tóxico,
del domesticado, del enfermo, del apasionado,
del increíble, del santo, del funámbulo, del violento
del tremendo, del caro.
Tengo amor entonces.
El mate frío al lado y cigarrillos.
El lujo de cualquier condenado, de pobre encerrado.
Veo una cortina de colores que se vuela con el viento
parece viva.
Pies. Pequeños. Sin deformaciones. Y a mis pies la gata duerme.
Hay silencio de primero de año.
Amigos que esperan.
Hay queso para comer. Y pan.
Waifai. Un año a estrenar.
¿Qué más?
30.12.11
El que busca no encuentra
Por lo menos me pasa siempre que quiero buscar en mis blogs antiguos, voy leyendo, perdiéndome, anotando, pero jamás encuentro lo que busco.
Hoy buscaba un artículo que escribí sobre un cuento de Aída Bortnik, una guionista y escritoraza argentina, que tenía una sección en una revista llamada Humor, era la resistencia en tiempos de dictadura, una revista que tenía el valor a través de su humor de decir cosas que a nadie se le podía ocurrir decir en aquellos tiempos.
Y entre sus secciones, había una que me encantaba, era la de Aída Bortnik y sus cuentos, todavía recuerdo su caricatura. Lástima no encontrarla. Eso andaba buscando, eso y un homenaje que le hice hace unos años, en uno de mis blogs.
Pero el caso es que, gracias a la memoria, que a veces también, busca y no encuentra, o encuentra sin buscar, como en este caso, se me apareció hace pocos días, un cuento de esta mujer, la Bortnik, llamado Hagamos Una Lista.
Y me acordé, que en aquellos tiempos sin la velocidad y la virtualidad de los e-mails , se lo fotocopié a mi hermano que se había ido a vivir al extranjero, y se lo mandé, incluyéndolo en mi lista.
Este cuento, viene a decirles lo que pienso sobre este fin de 2011.
Dice así:
y así...con letra chiquita, en un papel cualquiera, hagamos la lista de la gente que como héroes cotidianos, nos ayudan a vivir.
Yo encabezo la mía con mi hijo Baltasar y la sigo con mi tía Darinka.
Dos personas que este año me enseñaron a soportar la noche más negra, casi tan negra como la que comenzó en 1492, cuando Hernán Cortés , el llamado Señor de la Gran Noche Oscura, pisó tierra maya, según la Cuenta Larga escrita en el Chúmilal Wuj, o libro del destino, y que terminará, según los Ancianos, el 20 de diciembre del 2012.
Pero la lista hoy se me hace interminable. No sé por qué. Será que el dolor enseña y que nos vuelve cada día, un poco más sabios.
La caricatura de la tapa de la Humor, es Bignone, ayer fue condenado por tercera vez, por crímenes de lesa humanidad. Fue el último presidente de facto de la Argentina.
Hoy buscaba un artículo que escribí sobre un cuento de Aída Bortnik, una guionista y escritoraza argentina, que tenía una sección en una revista llamada Humor, era la resistencia en tiempos de dictadura, una revista que tenía el valor a través de su humor de decir cosas que a nadie se le podía ocurrir decir en aquellos tiempos.
Y entre sus secciones, había una que me encantaba, era la de Aída Bortnik y sus cuentos, todavía recuerdo su caricatura. Lástima no encontrarla. Eso andaba buscando, eso y un homenaje que le hice hace unos años, en uno de mis blogs.
Pero el caso es que, gracias a la memoria, que a veces también, busca y no encuentra, o encuentra sin buscar, como en este caso, se me apareció hace pocos días, un cuento de esta mujer, la Bortnik, llamado Hagamos Una Lista.
Y me acordé, que en aquellos tiempos sin la velocidad y la virtualidad de los e-mails , se lo fotocopié a mi hermano que se había ido a vivir al extranjero, y se lo mandé, incluyéndolo en mi lista.
Este cuento, viene a decirles lo que pienso sobre este fin de 2011.
Dice así:
- "Muy buenos días, señoras y señores pasajeros!" - El cielo estaba gris, el vagón frío, éramos muchos y casi todos nos hubiéramos reconocido si alguna vez nos hubiéramos mirado. Sin embargo, la voz del vendedor sí pareció despertar una especie de recuerdo.... - "Como ven, no traigo entre las manos nada para venderles ..." era casi irritante, porque el hombre hablaba con timidez abrumadora, y no resultaba sencillo con él, como con otros, limitarse a esperar que terminara, previendo su discurso y sin mirarlo. - Hace un tiempo empecé en esta tarea y aunque la mercadería que ofrezco me ha costado tan cara, que no quisiera vivir otra vida en la que me viera obligado a pagarla, la ofrezco sin precio fijo. El sistema es raro, pero la oferta tampoco es fácil de encontrar en los negocios y prefiero que las damas y caballeros presentes la adquieran sólo en el caso de que, como a mi, les parezca de uso indispensable, y pagando no lo que crean que vale sino lo que sientan que pueden. A lo mejor así, ustedes y yo podemos seguir manteniendo este sistema.."-
Parecía fatigado y algunos de nosotros estábamos seguros de haberlo visto ya y de haber comprado algo que ofrecía. Ahora, todos lo escuchaban: los que seguían con los ojos cerrados, la señora del pañuelo en la cabeza, la de la nena en brazos, el viejito y el señor del portafolios, el muchacho sin saco, y la rubiecita aferrada a su novio.
Carraspeó y, como si lo recordara de pronto, cobrando ánimos, aplaudió el aire delante de su cara, a la manera de los magos antiguos: - "Les ofrezco una idea. No está completa, no puedo afirmar que sea original, no puedo asegurar que funcione de la misma manera para todos ... Pero sé que es una buena idea - sonrió, como si suspirara - porque antes de ofrecerla a los señores pasajeros, la he probado yo mismo." - Se calló un momento, con ese sabio silencio de los buenos vendedores. Y cuando volvió a hablar, había cambiado totalmente de tono.
-"Señoras y señores pasajeros: todos nosotros compramos, cada día, minuciosos relatos de muerte impune, miserables recuentos de crueldad infinita, desbordantes crónicas de locura, devastación y sangre, reducidas a cifras de un balance en el que siempre somos perdedores. Todos nosotros desayunamos, cada mañana, la amarga realidad de que la muerte tiene mejores titulares que la vida. Ninguno, supongo, sin embargo, propondría que los diarios dejaran de publicar los asesinatos, sino que los asesinos dejaran de gozar de buena salud para celebrarlos. Entretanto, como el tema es urgente, tendríamos que buscar otro espacio para vendernos a nosotros mismos los titulares que testimonian que no todo está perdido. Un espacio interior, pero expresivo." - Sacó un pañuelo, se secó la cara desordenadamente y se quedó mirándolo, como si no recordará para qué servia. Lo arrugó en la mano y, mientras parecía ruborizarse casi violentamente, abrió los brazos con una fuerza insospechada y gritó, pero como si suplicara: - "Hagamos una lista, cada uno la suya, una lista humilde, pero minuciosa, de todos los gestos y toda la gente que nos hacen bien. Una lista personal, sin prioridades, sin famas, sin mayúsculas ... Con el perdón de los señores pasajeros y sólo a manera de ejemplo, leeré la mía." - El papelito que sacó del bolsillo estaba doblado en cuatro y escrito de ambos lados. Recitó, con pudor pero en voz alta: - Mi primo Tito, que es médico porque le gusta curar a la gente y que tiene úlcera porque traga todo el dolor para aliviar; los señores Álvarez Marián y Barbeito y la Señorita Marta, que venden máquinas de escribir, enfrente de mi casa, y tratan a todo el mundo como a un semejante; el dueño del garage que hace favores como si viviera de eso y el Morocho que lava los coches mientras da consejos que parecen abrazos; el cartero que entrega las cartas con dirección equivocada, porque se siente responsable de que la comunicación no se interrumpa; mi abuela con nombre de flor, que enterró a sus hijas y siguió siendo capaz de querer a los hijos de otras..." - Se detuvo de pronto, miró de frente, con los ojos extrañamente húmedos. Dobló el papelito despidiéndose: - "Muchas gracias por su atención, señoras y señores pasajeros. Y espero que pasen ustedes un buen día." -
Mientras guardaba la lista, algunos comenzaron a rebuscar billetes en sacos y carteras. Otros, sin embargo, eligieron un pago diferente. Empezaron una lista en un papel cualquiera, escribiendo con letra chiquita.
y así...con letra chiquita, en un papel cualquiera, hagamos la lista de la gente que como héroes cotidianos, nos ayudan a vivir.
Yo encabezo la mía con mi hijo Baltasar y la sigo con mi tía Darinka.
Dos personas que este año me enseñaron a soportar la noche más negra, casi tan negra como la que comenzó en 1492, cuando Hernán Cortés , el llamado Señor de la Gran Noche Oscura, pisó tierra maya, según la Cuenta Larga escrita en el Chúmilal Wuj, o libro del destino, y que terminará, según los Ancianos, el 20 de diciembre del 2012.
Pero la lista hoy se me hace interminable. No sé por qué. Será que el dolor enseña y que nos vuelve cada día, un poco más sabios.
La caricatura de la tapa de la Humor, es Bignone, ayer fue condenado por tercera vez, por crímenes de lesa humanidad. Fue el último presidente de facto de la Argentina.
21.12.11
La marcha de Yepes
1.Desde hace un par de días, tal vez más, resuena en mi cabeza esta marcha irlandesa. La posteó una amiga recién estrenada del facebook y hubo algo que activó otra cosa. No lo sé. Le doy vueltas y vueltas. Como las cajitas musicales que empalman una y otra vez la misma melodía. Mi hijo ya escuchó como tres versiones distintas . Yo las escuché también, cómo no escucharlas si él pone el volumen a tope, pero nada. Ni un pelo me tocaron.
En cambio, esta que posteó mi amiga, sí. Y si alguno intenta reírse de mi facilidad con que bautizo a la gente que conozco como amigos, les digo que piensen un poquito nada más en gente de su familia que los haya traicionado, que se haya vuelto de espaldas cuando más la necesitaban, y ahí está el porqué de mi sobre dimensión a los amigos de la vida. Hay momentos en que llegan ángeles, no tengo otra forma de llamarles -perdonen mi religiosidad-, que llegan justo cuando uno está a punto de perder el equilibrio, de patear el banquillo. Antes de que la cuerda apriete el cuello y diga basta, antes de que la dosis sea demasiado alta, antes de que las ruedas del coche te amasen como un canelón, llegan ellos. Los enviados. Los ángeles. Los que suben a su muro de facebook alguna música sin querer y paf, te dan un cachetazo de infancia, de conexión, de eje, no sé bien cómo lo logran, pero quizá como esos traumatólogos que están tan bien entrenados que en un minuto te colocan un hueso en su lugar sin que vos te des cuenta del dolor.
Estas gentes, para mí, pasan a llamarse amigos. Y amigos para siempre. Aunque no los vea más. Nunca más. Aunque no les pueda devolver jamás lo que me dieron. Cómo hacerlo? Cómo provocar lo mismo , esa conexión fantástica con nuestra infancia sin haberla compartido, ese re-ubicarnos en nuestro eje sin saber cuál es?
Hay gente que compartió útero, y no tiene la capacidad ni la magia de estos ángeles, sí...rían nomás, estos ángeles del deseo de Wim Wenders , que flotando en el espacio llegan y tocan el timbre de casa en el instante preciso? Y aunque lo digo por experiencia, no lo tomen literalmente, porque ya veo que uff...la que se me arma ahora. Ja!.
2. Desde ese día, en que escuché esta marcha por vez primera, y decir esto a los veinticuatro años es una cosa, y decirlo a los cuarenta y ocho es otra, ¿no? desde ese día, les contaba, que me despierto con la marchita en la cabeza. ¿En el hipotálamo? ¿El los lóbulos frontales? No sé. Adentro. Está adentro. Y suena. La cuerda de la cajita de música soy yo al moverme. ¿La hora en que suena con más potencia? El despertar. Sean las tres de la tarde o las seis de la mañana. No importa. Suena. Tan tan tarantán- tan, tan tarantán tan tan...y así.
¿Que estoy loca? Ya lo sé. ¿ Y ?
3. Hoy después de algunos días de calor insoportable, de sol que me angustiaba porque es verano en Buenos Aires, y hay que cerrar persianas y prender ventiladores, y mojarse a cada rato, hoy, llegó la tregua. Desperté con el brillo del gris en mis pestañas. Y así, como la Wander Woman de nuestra infancia, me convertí en un pispás en madre perfecta, tía perfecta, sobrina perfecta, y detengámonos ya.
Como buena madre, me puse a hacer unas natillas que desde ayer quería hacer, pero había que revolver mucho tiempo al lado del fuego y la sensación térmica del día de ayer no me lo permitió. Hoy, mientras revolvía, durante ese tiempo que es eterno hasta que la leche va tomando espesor y a la cuchara de madera le va oponiendo cada vez más resistencia, la marcha irlandesa en versión Yepes me acompañaba desde dentro. Recordaba cuándo fue que dejé de ser madre abnegada y ama de casa juiciosa, cuándo me empezó a importar más escribir que cocinar, desde cuándo escribo en computadora o notebook y no a mano como siempre lo hice, qué le pasó por la cabeza a la gente que me retiró el saludo después del asunto con el pendejo, no eran acaso ellos los defensores de quebrar toda regla, toda norma, no se jactaban acaso de buscar oscuridad y sentirse atraídos por los personajes oscuros de la vida? Cómo estaría rindiendo mi sobrino? Sabría que lo querré siempre, siempre, siempre, como a mi hijo, haga lo que haga, diga lo que diga? De dónde sale ese sentimiento atroz de defensa de un hijo, o sobrino en este caso, de no poder despegar su carita tierna, su baba , su olor a leche, de su imagen actual, despreocupada e indiferente, cruel a veces, resolviendo con un No me di cuenta! nuestro planteo de ¿por qué me lo hiciste? clavándonos un tenedor en las venas como el hijo de la protagonista de La luna , de Bertolucci? Mi madre siempre me decía que yo era tágica. Mi hermana , lo sigue diciendo, que soy exagerada e hipensensible. Mi psiquiatra demasiado humilde y además, culposa al pedo. Hooombre! Empezáramos! por qué no se ponen de acuerdo no? Pues nada, las natillas ya estaban listas y yo seguía, tan tan tarantán, tan tan tarantán...
4. En eso vino mi tía, y cuando viene mi tía, viene mi tía. Es lo más lindo que hay en la tierra pero hay que detener las rotativas. Ella con sus ochenta y cinco años y su bastón , merece eso y algo más. Pero mínimamente eso. Que la leche, que los huesos, que el tiempo...y yo, tan tan tarantán- tan tan-tarantán...que sí tía que está a dos con cuarenta en el Día, por lo menos yo la compré a ese precio el otro día. No...dos con cuarenta y nueve. Tan tan tarantán...Puede ser tía, puede ser, pero más o menos, a ese precio. Porque mirá, si vas acá a los chinos, tienen la misma pero al doble!. tan tan tarantán, tan tan tarantán. Bueno, te dejo que se me va a hacer tarde , ¿necesitás algo?¿ Qué? ¿Mi tía, a sus ochenta y cinco , con su bastón y su pinta de viejita francesa de el inspector Clouseau me dice si yo necesito algo? No tía, le digo, y la acompaño unos pasos, pero la marcha vuelve a empezar, esta vez para recordarla a mi tía hace veinte años, hablando de su madre como la sorda, gritándole en esloveno, para que la escuche. Cómo te la da la vida. Lo que hacés recibís. Ella que tenía oído de tísica, ahora no escucha casi nada. Jamás por ejemplo, podremos ya, compartir la marcha irlandesa de Yepes, y eso me entristece. Está viejita. Y yo avanzo hacia allí, al mismo punto. Sin detenerme. Como todos. Aunque el tiempo , el jodido y relativo tiempo, se quede quieto. tan tán tarantán- tan tan tarantán.
Y eso es todo amigos, aunque no dije nada de lo que quería decir, no porque no lo pueda decir, sino porque ya se me fue de la cabeza, mientras fregaba pisos, lavaba el baño, separaba ropa oscura de clara, daba de comer a la gata, desayunaba ,
fumaba,
tendía,
estrujaba,
contaba,
pisaba,
marchaba como las estrellas que no veo en el cielo
porque es de día
marchaba
como los acordes de Yepes
y su guitarra.
Tan tan tarantán-tan tan tarantán...
(a María Cristina)
17.12.11
Un día cualquiera entre los vivos.
Me despierto a las tres de la tarde, la vida me sonríe desde su resaca de anoche, estuvo lindo me digo, les voy a escribir algo a los chicos, huelo así como de sopetón el aroma de los jazmines que me trajo de su propio jardín la que organizó la velada en casa, lindo, estuvo lindo me digo, la casa en penumbras, afuera hay un sol, uf, calor también, la gata duerme, anoche me la olvidé en la terraza mientras todos estábamos hablando de, de qué, de qué hablamos anoche?, me acuerdo de la mina del kiosko, ja! refiriéndose con su boca en U a la medida de las partes de los maridos de las mujeres según hablan, qué guasa, y la pelirroja? la ginecóloga diciendo sí, así habla la mayoría, las partes, pudendas aclaró el que llevaba el cartelito abrochado por un botón, no sabía , jamás lo escuché dijo la que sabe latín, con y griega aclaró el del cartelito, a ver si me confunden, naaaa...acá nadie te va a confundir, le aclaré, el vino se multiplicaba sobre la mesa a medida que el timbre sonaba, qué bueno, hay para beber, no moriremos de sed, estuvo lindo, el agua en la pava comenzaba a emitir ese sonido que conozco, ese sonido matutino que hoy gracias a lo lindo de ayer, era vespertino, la yerba y su aroma, un atado de cigarros me fumé, por eso la garganta así, qué graciosa la del pelo largo cruzando la calle, perá, perá que nos morimos acá, graciosa era poco, qué lindo pelo tenés, le dijo el hijo de la kioskera, la U en la boca para catalogar a sus clientas, las que piden así, viste? las que piden así, las finas, jaja, qué tipa! y la otra le seguía el verso! , así empiezan viste? dijo la kioskera, qué lindo pelo, qué lindos ojos, por qué te metés en mis cosas má?, qué lindo!, ¿y lo del café en la farmacia de turno?, más!, qué bueno, coronados de gloria vivamos con el dolca que supimos conseguir, mirá que hay que tener suerte eh?, despertar a una pobre piba de guardia en una farmacia y conseguir los laureles del himno, o el dolca para cortar el vino, no? a esa altura de la noche ya, qué bueno, un mate caliente, ahhhh...esto es vida, vuelta a la cama, ahora le escribo a los chicos, qué lindo! y el loco de Patagones que no apareció, pero qué lindo mensaje, los quiero a todo infelise!, así, infelise nos escribió, con el humor del que sabe nos va a hacer reír, infelise, má infelí será vó, estaba por contestarle, que no llegaste infelí, pero había tanto amor en su mensaje, tanta recomendación de cuidar en su nombre lo que vale que, ¿para qué no? , mejor contestarle bien al infeliz, si al fin y al cabo no pudo llegar, doscientas leguas de Patagones a Devoto, sí? tanto habrá o será poco? mirá que no saber lo que mide una legua! ahora lo miro en la wikipedia y me saco el entripado , no me va a dejar así el tipo, pero qué lindo che, qué linda gente,con la patrona de la fiesta ahí, sentada como en un trono, fumando esos finitos, el otro con su camisa blanca impecable auto designándose dios, y el que me pasó el mensaje del infeliz de Patagones, el de la aclaración de la y griega, qué bárbaro, todo lo que contó, con esa simpleza, buena gente, good boys...ahistá mate, notebook, cama, facebook, bien, miremos primero los mensajes...¿Cómo? pero, pero qué dicen estos infelices? ¿cómo son capaces de joder con, qué...?
BromapesadaSuicidioPatagonesCocheríaConfirmación: dolor, dolor, dolor.
Y Cesaria acompaña al infeliz que no llegó. ¿Qué día es hoy?
A Fermín. A Cesaria.
11.12.11
Melancholia
Lars von Trier filmó una película que habla de eso,
la puta melancolía que avanza en su vuelo
como un vals de recién casados ,
con la tierra, con dos hermanas ¿melllizas?,
con un pendejo, con un marido
que quiere cuidar pero que tiene más miedo él que su
frágil y obsesiva mujercita.
bella en sus ojos
en su cabalgar
en su miseria de rica trastornada.
La rubia, la hermana,
todo lo sabe todo lo acepta
una especie de bruja erótica
tía "quiebrahuesos"
también cabalga junto a su hermana.
Hay algo en Lars von Trier que no termina de gustarme.
Aunque lo apasionen los mismos temas que despiertan mi apasionamiento.
Hay algo que va y que viene en su films.
No sé si creerle.
Me parece que es como esos tipos que quieren ser oscuros pero sus amigos están todos bien iluminados por los focos de la fama. Una oscuridad mentirosa.
Me parece que lo asusta la pobreza y la mugre
la miseria misma
la locura en serio.
Es demasiado bella su locura.
Y la locura nunca es bella,
Nunca.
Nunca.
Nunca.
La locura babea, escupe, huele mal, tartamudea. Vuelve vidriosos los ojos
congelados en el más allá, en un mundo indefinido ,indiferente,
no apocalíptico, no alegre. Estúpido y rítmico. Como algún músculo del cuerpo que tarda en darse cuenta de su movimiento.
La locura no siempre es aparatosa. Aburre. Casi se disimula comprando el pan de todos los días. Casi, hablando en un tono correcto.
Por eso no termina de convencerme Melancholia. Es demasiado bella. No le creo.
Los melancólicos somos mucho menos aristocráticos que sus dos hermanas. Verdaderamente oscuros. Pegajosos. Mendigos. Insoportables.
10.12.11
Ella
Hace más de veinte años cuando murió mi vieja ella me abrazó apretado
me dijo llorá
yo iba y venía del agujero en la tierra al coche fúnebre
peleaba por unas flores que no habían bajado
hace unos años cuando murió mi viejo ella me abrazó apretado
me dijo llorá
yo le sacaba fotos al nombre estampado en el cajón de madera
para retener esa imagen que tantas veces soñé
hoy la escuché hablando con mi tía en la escalera
hablaba en esloveno como siempre
entró a casa
lloramos las dos
ella perdió a sus dos hijos en un accidente
22 y 17
el más chico tendría mi edad hoy
pero hoy no me dijo llorá
me dijo hay cruces de madera o de metal
la mía es de hierro
de aceite hirviendo en la panza cuando tenía un año
justo cuando moría su padre
de casorio con un mal tipo
que les dio la llave del auto a sus hijos la noche del accidente
de hierro
juntada con un jugador
con alzheimer
de ser arrastrada por los pasillos cuando le dio por golpearla
hasta que lo internó
hoy va cinco veces por día a verlo
él no sabe quién es
pero ella es lo único que tiene
la familia no existe
dice
uno siempre está solo
carga su cruz y llora
el abrazo apretado ya me deja tocar sus huesos.
me dijo llorá
yo iba y venía del agujero en la tierra al coche fúnebre
peleaba por unas flores que no habían bajado
hace unos años cuando murió mi viejo ella me abrazó apretado
me dijo llorá
yo le sacaba fotos al nombre estampado en el cajón de madera
para retener esa imagen que tantas veces soñé
hoy la escuché hablando con mi tía en la escalera
hablaba en esloveno como siempre
entró a casa
lloramos las dos
ella perdió a sus dos hijos en un accidente
22 y 17
el más chico tendría mi edad hoy
pero hoy no me dijo llorá
me dijo hay cruces de madera o de metal
la mía es de hierro
de aceite hirviendo en la panza cuando tenía un año
justo cuando moría su padre
de casorio con un mal tipo
que les dio la llave del auto a sus hijos la noche del accidente
de hierro
juntada con un jugador
con alzheimer
de ser arrastrada por los pasillos cuando le dio por golpearla
hasta que lo internó
hoy va cinco veces por día a verlo
él no sabe quién es
pero ella es lo único que tiene
la familia no existe
dice
uno siempre está solo
carga su cruz y llora
el abrazo apretado ya me deja tocar sus huesos.
En la foto con su hijito mayor.
7.12.11
sin antibiótico
huelo a glade
esos asquerosos desinfectantes de ambiente
que se ponen en aparatitos o solos
no sé por qué huelo a glade
glade lavanda
me marea
huelo a fiestas navideñas
huelo a mate frío
huelo a tiempo podrido
desde las anginas pultáceas de la vida
sin antibiótico
y no sé cómo volar de acá.
esos asquerosos desinfectantes de ambiente
que se ponen en aparatitos o solos
no sé por qué huelo a glade
glade lavanda
me marea
huelo a fiestas navideñas
huelo a mate frío
huelo a tiempo podrido
desde las anginas pultáceas de la vida
sin antibiótico
y no sé cómo volar de acá.
1.12.11
Qué pasa en la Argentina hoy, según La Nación.
Y, ¿qué pasa en el país? Esa fue la pregunta quizá, que disparó una serie de acontecimientos de mayor o menor importancia, pero gracias a los cuales hoy, siendo las siete de la mañana,no estoy donde debería estar, sino en la cocina de un familiar leyendo el matutino La Nación, diario que en este país leen o leían, en general, las clases altas o medio altas y después de las crisis y sacudidas de los años 80, 90, y etcéteras, siguen leyendo las gentes que lo eran, que aspiraban a serlo, o que no se querían mezclar con la gente del pueblo, digamos, y acá tengo que hacer otra salvedad, porque si la gente del pueblo es la que lee Clarín, estamos realmente fritos.
Ustedes disculpen las generalidades, sé que no suelo hacerlas, lo que pasa es que estoy un poquito apurada escribiendo esto antes de que despierte quien no se tiene que despertar, ya que eso provocaría una cantidad de situaciones nada convenientes, ni para mí, ni para su familia, ni para él, pues sufre de una enfermedad que, nunca se sabe para dónde va a correr .
Y les decía, disculpen las generalidades porque ahora que fui y vine hasta el dormitorio , para controlar que todo esté dentro de sus cauces normales, se me vino una palabra a la cabeza, palabra que se usa para hablar de la gente que lee este diario, gorilas, la cual me parece demasiado grosera para definir a todos sus lectores, pero bastante acertada para hablar del diario.
Porque digámoslo sinceramente, es difícil ver a un obrero en Aldo Bonzi con un diario de estos bajo el brazo, bah, digamos más bien que es imposible; o puede un canillita en la villa del Bajo Flores quedarse sin un ejemplar de este periódico el día domingo, tampoco. Así que digamos que sí, que puede decirse que el diario es gorila. Y tomo gorila en su acepción más antiderechista, no en el sentido antiperonista, eh?
Por lo tanto, aunque uno siempre debe saber qué piensa el enemigo, tampoco es tan idiota de todos los días, gastarse casi cinco mangos en comprar un periódico como este, si sabe que los suplementos más atractivos del periódico, serán provistos más tarde, más temprano, por alguna tía gorilona, o algún amigo pseudo intelectual, que se quiere dar un halo de gente "bian", de nuevo yuppie, nuevo rico, rico tipo o como quiera llamarse.
Así que volviendo al tema en cuestión, estoy leyendo , a las siete de la matina, un diario que nunca leo, que se llama La Nación, pertenece al grupo mediático más grande de este país- el grupo tiene algo así como cuatrocientos medios - que si para los antiguos, el número cuatrocientos era usado para contar una cantidad impensable, digamos que para nosotros tener cuatrocientos medios bajo un mismo grupo mediático, es tener el control , casi , casi la información básica de un país como el nuestro. Este diario además, viene segundo en el ranking de los más leídos, el primero es Clarín por supuesto, y es el de los hombres y mujeres "civilizados" de esta patria -decir pueblo quedaría horrible,¿no?- de esta gran patria argentina, salud.
Y ahora vayamos a lo que realmente interesa, a mí por lo menos, y que fue lo que interrumpió mi desayuno para abocarme rápido, antes que se despierte el que no se debe despertar, y escribir estas reflexiones mañaneras.
Lo primero que veo, y juro que porque estaba en ese orden sobre la mesa, es el suplemento de economía y el cuerpo principal del diario como si no hubiesen sido leídos, ni tocados siquiera , y llegado hasta ella como una en una alfombra mágica y voladora.
Entonces la primer cosa que puedo leer, sin siquiera ponerme los lentes, es leer este titular: ECONOMíA Y NEGOCIOS, sigo, EN EL MES DE LOS CONTROLES,EL DÓLAR SUBIÓ ENTRE 4 y 20 CENTAVOS , nota que ocupa más de media página, y no de cualquier diario, digamos que estamos hablando de unos 35 cm x 65. O sea, un pedazo de diario.
Bien, eso no es todo, si uno sabe todo lo que se dijo antes, que este diario está específicamente diseñado para esa gente que es argentina, pero que tiene sus intereses en el extranjero, siempre. Y cuando digo extranjero, amigos españoles, no digo saharahuis, senegaleses, no, digo extranjero, y en Argentina, esa palabra se refiere a gente no bian, sino super super biaaan, gente con estilo, nacida allende los mares (Atlántico), europeos, o bueno, tal vez, norteamericanos, esa gente que pertenece al primer mundo, no? No importa si es del pueblo más bruto de Estados Unidos, no, lo importante ES que sea de Estados Unidos, y hable un idioma que a nosotros, los argentinos, nos da un glamour, no? y que, bueno, si no sabemos hablarlo no importa, mientras sepamos francés, o alemán, mirá. O que tengamos acento de Madriz, así, con zeta, todo eso suena biann, entendés? El italiano no tanto, porque hay mucho tano bruto...polaco, nooo...suena a nena pobre en campo de concentración, no, ya dije...Ingléssss, fgrancéssss, oui, o Alemán! Heil! eso, así sí, suena bien, no importa la crisis europea, no, lo importante es la ropa de Zara, viste? viste che que me compré esto en Zara? ah sí? Si...y esto es de...así...así...así.
Me aboco entonces a leer la respuesta que da el diario La Nación, para la pregunta que escuché ayer. Che, ¿qué pasa en Argentina?
Uh...buenísimo, voy a enterarme de lo que opina , así, sencillamente y en una columna pequeña, este segundo gran diario argentino, veamos:
Empiezo por los títulos y termino por algunas frases, ¿sí? Ahí vamos. Viviendas de Clase Media. Heladeras Nacionales. Club privado de compras. Inversión en una pantalla en LED. Ampliación de un frigorífico. Sigo por la tapa del diario. Avanzan proyectos de ley polémicos. La Argentina tiene que cambiar, y mucho, su sistema educativo. Ahá, mierda!
Ahora de cada uno de esos títulos les doy aproximadamente un dato o dos como mucho.
Clase Media:
la desarrolladora X anunció ayer una inversión de 80 mil dólares para comprar tierras y construir un complejo de viviendas dirigidas a la clase media. Bien.
Heladeras Nacionales:
El grupo mexiano X invertirá 80 millones de pesos para incrementar su producción de electrodomésticos en el país. Bien.
Club privado de compras:
X argentina, el club privado de compras online, anunció que durante 2011 superó los 2 millones de dólares en ingresos lo que representa un incremento del 100 % respecto al año anterior.Oh, muy bien!
Inversión en una pantalla de LED:
Con una inversión de 500.000 dólares, la firma X publicidad, puso en marcha una nueva pantalla de LED de 120 m2 en la esquina de la Av. 9 de Julio y Corrientes. ¿No será demasiado gasto? bue sigamos.
Ampliación de un frigorífico.
El ministerio del Campo de San Luis, comenzó la etapa de ampliación, refuncionalización, y equipamiento del sexto frigorífico provincial, cuya inversión demandó una inversión de 10, 2 millones de pesos. Pero muy bien!
Me voy a la tapa, o engaña pichanga.
Avanzan proyectos de ley polémicos. A ver cómo es esto.
"Muerte Digna" e Identidad de Género.
Las dos leyes deberán ser aprobadas por el senado, Diputados ya les dio media sanción. Se aprobó además una propuesta para garantizar el acceso gratuito a los tratamientos de fertilización asistida en los hospitales públicos. Excelente.
Y para terminar, amigos míos:
LA ARGENTINA TIENE QUE CAMBIAR Y MUCHO, SU SISTEMA EDUCATIVO:
afirmó el ex mandatario de Brasil Cardoso.Ohhh..ya sabía que algo estaría mal...
"Tengo amor y también envidia de la Argentina por la base cultural que tiene. Todos los brasileños la han visto siempre como nuestro espejo. Ahora, la Argentina se ha dado cuenta que tiene que seguir siendo el espejo de América Latina, y para eso tiene que cambiar, y mucho, su sistema educativo, como lo está haciendo, por lo menos, en algunas cuestiones fundamentales. Estoy convencido de que va a lograrlo". ¿Cómo? que, él, Cardoso fue el que dijo eso? ¿que , que está convencido de que estamos haciendo las cosas bien?¿Nosotros?
Digo yo, ¿no?, tonta e imbécil argentina, ¿si el diario que más critica al gobierno nuestro de cada día, junto a Clarín, los dos adalides de la oposición, ¿no? digo, si La Nación, que siempre fue de derecha, gorilón y oligarca, digamos , tiene esos titulares en su portada y en la portada del suplemento economía de hoy, ¿qué pasa en Argentina? ¿No será que estamos bien? Nooo. boluda!... somos argentinos, no sabés lo que significa eso? Ah, cierto. Por un momento pensé que...pero no. Vamos al suple de Internacionales, ellos sí que importan.
Ustedes disculpen las generalidades, sé que no suelo hacerlas, lo que pasa es que estoy un poquito apurada escribiendo esto antes de que despierte quien no se tiene que despertar, ya que eso provocaría una cantidad de situaciones nada convenientes, ni para mí, ni para su familia, ni para él, pues sufre de una enfermedad que, nunca se sabe para dónde va a correr .
Y les decía, disculpen las generalidades porque ahora que fui y vine hasta el dormitorio , para controlar que todo esté dentro de sus cauces normales, se me vino una palabra a la cabeza, palabra que se usa para hablar de la gente que lee este diario, gorilas, la cual me parece demasiado grosera para definir a todos sus lectores, pero bastante acertada para hablar del diario.
Porque digámoslo sinceramente, es difícil ver a un obrero en Aldo Bonzi con un diario de estos bajo el brazo, bah, digamos más bien que es imposible; o puede un canillita en la villa del Bajo Flores quedarse sin un ejemplar de este periódico el día domingo, tampoco. Así que digamos que sí, que puede decirse que el diario es gorila. Y tomo gorila en su acepción más antiderechista, no en el sentido antiperonista, eh?
Por lo tanto, aunque uno siempre debe saber qué piensa el enemigo, tampoco es tan idiota de todos los días, gastarse casi cinco mangos en comprar un periódico como este, si sabe que los suplementos más atractivos del periódico, serán provistos más tarde, más temprano, por alguna tía gorilona, o algún amigo pseudo intelectual, que se quiere dar un halo de gente "bian", de nuevo yuppie, nuevo rico, rico tipo o como quiera llamarse.
Así que volviendo al tema en cuestión, estoy leyendo , a las siete de la matina, un diario que nunca leo, que se llama La Nación, pertenece al grupo mediático más grande de este país- el grupo tiene algo así como cuatrocientos medios - que si para los antiguos, el número cuatrocientos era usado para contar una cantidad impensable, digamos que para nosotros tener cuatrocientos medios bajo un mismo grupo mediático, es tener el control , casi , casi la información básica de un país como el nuestro. Este diario además, viene segundo en el ranking de los más leídos, el primero es Clarín por supuesto, y es el de los hombres y mujeres "civilizados" de esta patria -decir pueblo quedaría horrible,¿no?- de esta gran patria argentina, salud.
Y ahora vayamos a lo que realmente interesa, a mí por lo menos, y que fue lo que interrumpió mi desayuno para abocarme rápido, antes que se despierte el que no se debe despertar, y escribir estas reflexiones mañaneras.
Lo primero que veo, y juro que porque estaba en ese orden sobre la mesa, es el suplemento de economía y el cuerpo principal del diario como si no hubiesen sido leídos, ni tocados siquiera , y llegado hasta ella como una en una alfombra mágica y voladora.
Entonces la primer cosa que puedo leer, sin siquiera ponerme los lentes, es leer este titular: ECONOMíA Y NEGOCIOS, sigo, EN EL MES DE LOS CONTROLES,EL DÓLAR SUBIÓ ENTRE 4 y 20 CENTAVOS , nota que ocupa más de media página, y no de cualquier diario, digamos que estamos hablando de unos 35 cm x 65. O sea, un pedazo de diario.
Bien, eso no es todo, si uno sabe todo lo que se dijo antes, que este diario está específicamente diseñado para esa gente que es argentina, pero que tiene sus intereses en el extranjero, siempre. Y cuando digo extranjero, amigos españoles, no digo saharahuis, senegaleses, no, digo extranjero, y en Argentina, esa palabra se refiere a gente no bian, sino super super biaaan, gente con estilo, nacida allende los mares (Atlántico), europeos, o bueno, tal vez, norteamericanos, esa gente que pertenece al primer mundo, no? No importa si es del pueblo más bruto de Estados Unidos, no, lo importante ES que sea de Estados Unidos, y hable un idioma que a nosotros, los argentinos, nos da un glamour, no? y que, bueno, si no sabemos hablarlo no importa, mientras sepamos francés, o alemán, mirá. O que tengamos acento de Madriz, así, con zeta, todo eso suena biann, entendés? El italiano no tanto, porque hay mucho tano bruto...polaco, nooo...suena a nena pobre en campo de concentración, no, ya dije...Ingléssss, fgrancéssss, oui, o Alemán! Heil! eso, así sí, suena bien, no importa la crisis europea, no, lo importante es la ropa de Zara, viste? viste che que me compré esto en Zara? ah sí? Si...y esto es de...así...así...así.
Me aboco entonces a leer la respuesta que da el diario La Nación, para la pregunta que escuché ayer. Che, ¿qué pasa en Argentina?
Uh...buenísimo, voy a enterarme de lo que opina , así, sencillamente y en una columna pequeña, este segundo gran diario argentino, veamos:
Empiezo por los títulos y termino por algunas frases, ¿sí? Ahí vamos. Viviendas de Clase Media. Heladeras Nacionales. Club privado de compras. Inversión en una pantalla en LED. Ampliación de un frigorífico. Sigo por la tapa del diario. Avanzan proyectos de ley polémicos. La Argentina tiene que cambiar, y mucho, su sistema educativo. Ahá, mierda!
Ahora de cada uno de esos títulos les doy aproximadamente un dato o dos como mucho.
Clase Media:
la desarrolladora X anunció ayer una inversión de 80 mil dólares para comprar tierras y construir un complejo de viviendas dirigidas a la clase media. Bien.
Heladeras Nacionales:
El grupo mexiano X invertirá 80 millones de pesos para incrementar su producción de electrodomésticos en el país. Bien.
Club privado de compras:
X argentina, el club privado de compras online, anunció que durante 2011 superó los 2 millones de dólares en ingresos lo que representa un incremento del 100 % respecto al año anterior.Oh, muy bien!
Inversión en una pantalla de LED:
Con una inversión de 500.000 dólares, la firma X publicidad, puso en marcha una nueva pantalla de LED de 120 m2 en la esquina de la Av. 9 de Julio y Corrientes. ¿No será demasiado gasto? bue sigamos.
Ampliación de un frigorífico.
El ministerio del Campo de San Luis, comenzó la etapa de ampliación, refuncionalización, y equipamiento del sexto frigorífico provincial, cuya inversión demandó una inversión de 10, 2 millones de pesos. Pero muy bien!
Me voy a la tapa, o engaña pichanga.
Avanzan proyectos de ley polémicos. A ver cómo es esto.
"Muerte Digna" e Identidad de Género.
Las dos leyes deberán ser aprobadas por el senado, Diputados ya les dio media sanción. Se aprobó además una propuesta para garantizar el acceso gratuito a los tratamientos de fertilización asistida en los hospitales públicos. Excelente.
Y para terminar, amigos míos:
LA ARGENTINA TIENE QUE CAMBIAR Y MUCHO, SU SISTEMA EDUCATIVO:
afirmó el ex mandatario de Brasil Cardoso.Ohhh..ya sabía que algo estaría mal...
"Tengo amor y también envidia de la Argentina por la base cultural que tiene. Todos los brasileños la han visto siempre como nuestro espejo. Ahora, la Argentina se ha dado cuenta que tiene que seguir siendo el espejo de América Latina, y para eso tiene que cambiar, y mucho, su sistema educativo, como lo está haciendo, por lo menos, en algunas cuestiones fundamentales. Estoy convencido de que va a lograrlo". ¿Cómo? que, él, Cardoso fue el que dijo eso? ¿que , que está convencido de que estamos haciendo las cosas bien?¿Nosotros?
Digo yo, ¿no?, tonta e imbécil argentina, ¿si el diario que más critica al gobierno nuestro de cada día, junto a Clarín, los dos adalides de la oposición, ¿no? digo, si La Nación, que siempre fue de derecha, gorilón y oligarca, digamos , tiene esos titulares en su portada y en la portada del suplemento economía de hoy, ¿qué pasa en Argentina? ¿No será que estamos bien? Nooo. boluda!... somos argentinos, no sabés lo que significa eso? Ah, cierto. Por un momento pensé que...pero no. Vamos al suple de Internacionales, ellos sí que importan.
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