-Moraleja-dijo el narrador-: la locura es una flor en llamas. O en otras palabras, es imposible inflamar las cenizas muertas, frías, viscosas, inútiles y pecaminosas de la sensatez.

Angela Gorodischer
en La resurrección de la carne.
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9.2.10

Azucenas



Lo único perdurable en el mundo
es el olor dulzón y profundo
de las azucenas. 

Mi nono Emilio, mi viejo regando los bulbos por la noche, mi hermana sentada en una reposera al sol, mi gata estirando su cuello, mi hijo agachándose a olerlas.


Y yo, cada año, festejo la vida en ellas.
Mi encuentro es tan profundo como con los ciruelos en primavera.


El último año me faltaron las flores blancas.Los capullos que se abren en las ramas grises, antes que las hojas, antes que el verde invada. Mi viejo se fue volando como ellas. 
Pero lo encontré ayer, en las lavandas que planté para él, que siempre llevaba unas cuantas robadas de algún jardín en el bolsillo de su camisa,  y  me pareció, no sé, me pareció que el rocío sobre las azucenas venía de una manguera gigante, transparente, inmensa. Y me decía Olé nena... olé el perfume... Es una cosa'mpreshonante...