-Moraleja-dijo el narrador-: la locura es una flor en llamas. O en otras palabras, es imposible inflamar las cenizas muertas, frías, viscosas, inútiles y pecaminosas de la sensatez.

Angela Gorodischer
en La resurrección de la carne.

5.10.11

Revolución o picnic, uno elige...





Mi mejor amigo me entregó al enemigo
mi madre se escapó con él
en un torino rojo como el sol
como mi sangre
como el pimiento de mi corazón.


Desde temprano amanecí cantando este vals
presagio de día
canción telonera de algo que vendrá
resaca de mi historia.

Apareció cuando dejé el sueño
y escuché los ruidos de los que se iban
hacia un día más
de los que se encolumnaban en las filas del ochenta
o del ciento cuarenta y seis
interminables víboras
de resignación matutina
apenas salido el sol
los ojos pegoteados
la sonrisa deshilachada en un mate lavado
el perfume dulzón de las mujeres mal pintadas
las madres empujando destartalados carritos
con sus durmientes críos
mientras los otros
correteando entre ellas
revoleaban sus mochilas
en el último tiempo de su juego infantil
los guardapolvos blanquitos
que mancharían después
en un recreo.



Un kilo de fierro en una mano
y uno es otro 
o sos Caín o sos Abel
y eso si tenés tiempo de elegir


la mayoría no llega ni a romper el cascarón.

Los pasos desganados
la prisa por ser uno más en la vida asignada
el destino barajado por quién sabe quién
en el reparto de la historia.

Pero, 
no es por protestar
si siempre ha sido igual.


Cuento las pastillas
cómplices del pensamiento anulado
de mi entender y no querer
del cuestionario idiota
filosofia improductiva
del encierro autoimpuesto
para no asistir
a esa ceremonia diaria de urgencias y oficinas
escuelas y tiendas
supermercados y agencias de lotería y pago fácil.

Viste?
Para un poeta beatnik
siempre hay una opción.

El cambalache de mi desorden
los fetiches del recuerdo
seguirán ahí
esperando el ritual de siempre:
el primer chupete
el corcho atado a un hilo
un reloj que no anda más
la canica de cristal
la gata quieta
los libros marcados con fotos de un tiempo que ya fue
números en un papel
facturas por vencer
videos apilados
moleskine antiguas
y la luz del sol bañándolo todo.
Como para la foto.
Esa foto que me quita las ganas de vivir.


Pero no es por protestar
Si siempre ha sido igual
vamos a pescar...


Los versos en cursiva son parte de la letra escrita por Acho Estol, del vals Revolución o Picnic, de La Chicana.


A Marce Piedrota

1 comentario:

Diana Laurencich dijo...

A Ricardo Llosa que me dejó este comentario acá en "Revolución o picnic, uno elige...":

Que bueno. Descubrí este tango hace poco y me quedó dando vueltas en la cabeza. Y ahora me encuentro con este texto que lo redondea. Hermoso.

Gracias, no sé qué pasa que no puedo encontrar los comentarios en este blog, es viejo y creo que está hackeado, así que lo que me llega me llega a la cuenta, gracias Ricardo. Ese tango da vueltas en mi cabeza desde siempre.

Abrazo
Diana Laurencich