-Moraleja-dijo el narrador-: la locura es una flor en llamas. O en otras palabras, es imposible inflamar las cenizas muertas, frías, viscosas, inútiles y pecaminosas de la sensatez.

Angela Gorodischer
en La resurrección de la carne.

7.4.10

Hace algún tiempo o el asalto de felicidad


alegría from ingrid berger on Vimeo.

Hace algún tiempo

Hace algún tiempo
fuimos todas las películas de amor mundiales
todos los árboles del infierno.
Viajábamos en trenes que unían nuestros cuerpos
a la velocidad del deseo.
Como siempre, la lluvia caía en todas partes.
Hoy nos encontramos en la calle.
Ella estaba con su marido y su hijo;
éramos el gran anacronismo del amor,
la parte pendiente de un montaje absurdo.
Parece una ley: todo lo que se pudre forma una familia.


Hoy me gustó despertar, el sol me daba en la espalda como a mi gata,  calentaba en serio. No todo está podrido en Dinamarca, pensé, ni en Buenos Aires, ni en Hamburgo. Ingrid Hamberger-dijo el austríaco.
Hay gente que apesta y tiene su médico igual, y hay gente que usa perfume francés y no lo tiene. O si lo tiene se equivoca de diagnóstico.
Hay gente que tiene familia y parecen los Campanelli, y hay gente que sin ser familia te ayuda más que toda tu genealogía junta.
Por eso este poema de Fabián Casas, llegado en el primer mail de la mañana ( si quieren ser felices vayan a Voxinas y suscríbanse) me alegró el día.
Después siguió con un taxista que ni bien subí, y eso que le pedí me lleve rápido, me hizo una sinopsis en veinte minutos de toda su historia de amor, hasta me dijo su nombre Franco. 
Yo lo tomé en el sentido de franqueza, no en el del facho español.
Perdoname por la lata, me dijo cuando bajaba. No, no te hagas problema, escuché cada cosa viviendo para acá. Cincuenta días vine, así que lo tuyo, es una mancha más al tigre. Nada.
Gracias! De nada! salí corriendo antes de que se me escape el doc y ahí nomás lo vi, siempre con su mismo pullover, ey, doc! llegué a tiempo!
salía del barcito del hospital y se metía en una sala en la que ni quise entrar...por tanto recuerdo.
Quedate acá que ya te traigo la receta. Todo bien? , si. Hay sol, pega en la espalda. No todos los días...
Al rato sale con la dos recetas en la mano. Te di algo más barato. Gracias doc! Chau que sigas bien!. Un tipo me mangueó para azúcar y yerba. Ya la conozco, tenía ganas de decirle, pero para qué? Si el día me esperaba del lado de afuera, feliz y soleado, como una primavera temprana.
Y después en el bondi, el chofer me sonrió. Algo me dijo, Qué? le pregunté ...me volvió a decir algo bajito. No te escucho, le dije...que a dónde vas. Le dije. Ah, 1,20. Ok gracias. Me senté en el primer asiento con una sonrisa de no sé qué. Así, pegada con poxipol. El sol me daba en la cabeza. Sería por eso? El tipo me miraba, y yo le sonreía , pero no a él, a la vida. y cuando voy a bajar me dice, sabés lo que te dije antes. No. Que pases, que yo te invitaba. Te digo que es un buen día eh?. Si jugara al bingo por ahí, quién te dice...
Hasta mi hijo se despertó temprano para estudiar. Y se fue puntual al colegio. No todo está podrido en Buenos Aires. Como dice Fabián.
Parece una ley: todo lo que se pudre forma una familia. Grande chabón!

4 comentarios:

Mariluz GH dijo...

Bendito sol que te alegró el día :) no todo huele mal a nuestro lado

abrazos, señora

D.Laurencich dijo...

marisol, no te pierdas las voxinas...pinchá e el link y te llegarán cada tanto unos poemas que te alegrarán así como a mí...beso señora!

piero pierini dijo...

hola ingrid! que tal.....che que lindo ke hables de sol.....aca es oro.un beso a vos y balta

D.Laurencich dijo...

Así es Piero, mirá que a mí me gustan los días de frío, eh? pero cuando sale el sol...mmmm...que bueno!
un beso y te mando un pedazo para vos.
beso